Control y prevención del fraude alimentario

La salud está muy influenciada por las elecciones de estilo de vida, especialmente las relacionadas con la alimentación. En los últimos años se han documentado varios casos de fraude alimentario que ponen en peligro la seguridad de las personas. El fraude alimentario se define como la violación intencionada de la legislación alimentaria al poner en el mercado un producto de calidad inferior y etiquetarlo como superior. 

Algunos ejemplos de acciones que demuestran que la falsificación de alimentos afecta a la reputación y la confianza de la industria alimentaria son la sustitución de ingredientes o de todo el alimento por otros de menor calidad, la reivindicación de un origen falso para las materias primas y la indicación de características nutricionales en el etiquetado que difieren de las reales. Todo esto es posible en cualquier punto de la cadena alimentaria, ya sea durante la producción, la fabricación, la distribución o la introducción en el mercado.

No revelar los ingredientes del producto en el etiquetado puede tener graves consecuencias para las personas alérgicas. El fraude alimentario, en general, es un grave delito contra la salud pública, y cada nación tiene autoridades encargadas de hacer cumplir las leyes contra él y castigar a los infractores para proteger a los consumidores de las nuevas amenazas y mantener niveles aceptables de higiene y seguridad en la producción y comercialización de alimentos.


El correcto etiquetado de los alimentos es crucial para evitar el fraude alimentario, ya que garantiza una información completa sobre su contenido y composición, salvaguardando los intereses y la salud del consumidor. La trazabilidad, que permite identificar el historial de un producto alimentario mediante el reconocimiento de todas sus etapas, es otra técnica importante. Ambos procedimientos son esenciales para garantizar la calidad de un producto y eliminar los artículos falsos del mercado.

Además, existen en el mercado alimentos de calidad diferenciada, que son bienes amparados por leyes que garantizan el cumplimiento de normas más estrictas que las exigidas para el resto de los productos. Estos alimentos se identifican principalmente por sus características sensoriales, culturales y de otro tipo, así como por el método de producción, entre otros factores.

En conclusión, la seguridad alimentaria es un tema que requiere especial atención debido a su fuerte conexión con la salud, así como a la necesidad de transmitir seguridad y una imagen positiva de los productores a los clientes. Visita Holomex para conocer cómo diferenciar su producto original de uno falsificado e introducirlo al mercado.


Alimentos que son más propensos a ser falsificados

Durante la época de Cuaresma, se descubrió que los restaurantes, supermercados y pescaderías de México cobraban un precio superior por el pescado falso, que era de una especie diferente a la que se había pedido o se creía comer. Diversas instituciones decidieron investigar al respecto y descubrieron los alimentos que se falsifican con más frecuencia en todo el mundo:

1. El pescado 

Un análisis encontró que el 31% del pescado no se comercializa con su verdadero nombre tras examinar más de 400 porciones de esta comida en supermercados y restaurantes. Con un 34%, la Ciudad de México presentó el mayor nivel de sustitución de pescado de los tres estados, seguida de Mazatlán (31.6%) y Cancún (26.5%), lugar donde se registraron la mayoría de los casos de fraude. 

Los tiburones han desplazado a varias especies, como el marlín, el pez sierra, el huachinango y el róbalo. Según Oceana México, el tiburón se pesca y comercializa mucho en México, por lo que es necesario averiguar dónde se distribuye.


2. Salsa soja 

Cuando se come sushi, es un condimento muy solicitado, pero mucha gente desconoce que la salsa "genuina" tiene un sabor considerablemente más fuerte y requiere mucho esfuerzo para su elaboración. 

El trigo tostado se combina con la soja para crearla al vapor, que luego se pone en grandes barriles y se deja fermentar con sal durante dos años. Según Wonder How-Tos, una salsa auténtica indicará en la etiqueta "producida tradicionalmente".


3. Queso parmesano

Según un estudio de 2016, es probable que la variedad popular de este queso no proceda de Parma (Italia) y contenga pulpa de madera. 

Esto es para que el costo combinado sea menor. Sin embargo, dado que tarda casi un año en prepararse, el auténtico queso parmesano debería estar valorado en más de 1,000 dólares. 

Para saber la originalidad del queso, hay que saber que sólo contiene tres ingredientes: leche de la región de Parma, sal y cuajo (una enzima natural derivada del intestino de la vaca).


4. Trufas 

Dado que una sola libra de trufas blancas cuesta más de 1,000 dólares, se trata de un ingrediente caro. Sin embargo, mucha gente desconoce que este aceite es en realidad una falsificación, ya que se puede comprar por sólo 17 dólares aproximadamente. 

Tenga cuidado con lo que compra en el supermercado ya que no todo es tan excelente como dicen las etiquetas.


5. Bistec de Kobe 

Todo el mundo nos ha asegurado que es delicioso y nos ha aconsejado que examinemos el marmoleo y otros criterios de certificación internacional. Sin embargo, en algunos países es bastante sencillo falsificarlo debido a su gran demanda y difícil distribución.